Los desafíos de la campaña 2023-2024 de arándanos chilenos

Fue una buena temporada pero la calidad de la fruta debió ser mejor. Ese es el diagnóstico que comparten tanto exportadores como el Comité de Arándanos de Frutas de Chile sobre la campaña que finaliza. En conversación con Mundoagro, Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, opinó: “Nuestras exportaciones finalizaron con volúmenes por sobre lo estimado porque, ante la expectativa de mayores precios, se envió fruta que no cumplía con la calidad a la que los consumidores se han acostumbrado. Por lo tanto, la conclusión es que en términos globales fue una buena temporada, especialmente en la primera parte del ejercicio, pero el término impactará negativamente sobre nuestra imagen en el mercado”.

Para Lucía Corbetto, directora Alegría Foods, fue una campaña muy errática: “si nos paramos en agosto del 2023, Chile prácticamente no tenía opciones, donde se pronosticaba bajar entre un 15-20% del volumen de fruta exportada. Luego, al ver que Perú venía a la baja en sus cosechas estimadas, Chile comenzó a retomar fuerza y se abrió un espacio en los distintos mercados. Eso además se reflejó en los altos precios con los que inició la campaña. Luego se comenzaron a enviar variedades y volúmenes que estaban destinados para industria, con lo que se llegó a exportar prácticamente el mismo volumen de la temporada anterior. Esto sin duda fue un factor para que la temporada se ajustara y bajarán los precios muy rápidamente”.

En el caso de Hortifrut Chile, Osvaldo Erbetta, gerente general de la empresa, el balance también es complejo, con aspectos positivos y otros no tanto: “El fin de la historia es que estamos terminando una buena temporada 2023-2024. Los retrasos iniciales en la entrada a cosechar y luego a menores volúmenes unitarios de cosecha, vinieron acompañados de buena disponibilidad de mano de obra, buenas calidades de fruta y retornos superiores a los obtenidos en las últimas temporadas de la industria chilena”.

Juan Pablo Vogt, gerente comercial y logística de Agroberries, indicó que fue una buena temporada ya que a nivel productivo salieron los kilos que se tenían presupuestados, y que, comparados con lo que venía sucediendo en otros países productores, en donde tuvieron caídas significativas de su volumen, lo ocurrido en Chile fue una grata sorpresa. “A nivel comercial, también fue bastante positivo, aunque habría que separar la temporada en dos partes. Hasta lo exportado durante el 2023, el mercado soportó de buena manera el aumento de los volúmenes que venían llegando de Chile y a un mayor volumen de Perú comparativo con temporadas anteriores. Sin embargo, para las exportaciones de enero y febrero ya se notaron mercados con mucha fruta y problemas de calidad, lo que impactó en menores retornos. En estos meses nos encontramos con bastante fruta de Perú, México y Marruecos, que tiene una mejor calidad y condición respecto a la media de la fruta chilena, lo que hace más difícil mover la fruta chilena y más si presentan problemas de calidad. Esta es una realidad que venimos viendo hace varias temporadas y a medida que estos países sigan creciendo y llenando cada vez más la ventana chilena, va a ser imperativo ser más consistentes con la fruta que exportamos para poder conseguir retornos razonables y mover correctamente la fruta en destino”, agregó.

Baja en volumen

Desde el Comité de Arándanos de Frutas Chile indicaron que la campaña la temporada de exportaciones de arándanos chilenos finalizó con un volumen sobre las 86.000 toneladas, evidenciando un alza respecto a la estimación inicial y una leve baja respecto a los envíos del ejercicio anterior. “Nuestra estimación inicial fue de 82.300 toneladas, debido básicamente al balance de las hectáreas arrancadas y las hectáreas plantadas, así como también a la migración de algunos huertos y producciones a la industria del congelado que ya no tienen espacio en el mercado producto de una mayor competencia de otros países”, dijo Armstrong.

En cuanto a los exportadores, Corbetto indicó que Alegría Foods exportó 140 toneladas de arándanos, lo que fue alza respecto a la campaña pasada. En tanto, Erbetta afirmó que la baja de volumen afectó bastante en algunos huertos importantes de Hortifruit Chile, logrando exportar un volumen cercano a los 7,5 millones de kilos, lo que representó una baja del 10% respecto a sus estimaciones iniciales.

Juan Pablo Vogt, gerente comercial y logística de Agroberries, comentó que la firma envió 7.300 toneladas, lo que representó una baja de un 9% comparada con la campaña anterior. “En nuestro caso esta caída no pasó por un tema productivo sino por una mayor segregación de variedades y calidad que ya veníamos haciendo durante las últimas temporadas de manera de ir haciendo los cambios que el mercado estaba exigiendo y lograr una mejor consistencia con la fruta chilena en los distintos mercados. En cuanto a los mercados, cerca del 57% de nuestros envíos terminaron en Estados Unidos y un 43% lo hizo en Europa y Reino Unido”, detalló.

Cambio climático y sus efectos

El cambio climático sin duda llegó para quedarse y se hizo notar en la reciente temporada. Según Vogt cada vez es más difícil proyectar qué va a suceder ya que últimamente no hay años normales y son muy distintos unos a otros. “La temporada que recién terminó tuvo un claro efecto del fenómeno de El Niño, donde hubo un importante atraso en la llegada de los volúmenes dadas las menores temperaturas en primavera. Algunas variedades sufrieron bajas en su productividad, pero como se mencionó anteriormente, esto se logró compensar con variedades que sí lograron su potencial. A nivel de calidad, se presentó bastante similar a temporadas anteriores, tanto en origen como en destino, pero los mayores volúmenes en destino de fruta de otros orígenes provocaron que los estándares en calidad sean cada vez más exigentes, siendo la fruta chilena la más perjudicada al momento de las comparaciones”, añadió.

En tanto Cobretto señaló que el clima jugo un papel clave, principalmente por dos lados: “Lo primero fue la baja de volumen de Perú, lo que abrió una posibilidad para Chile, y lo segundo fue un retraso en las cosechas para Chile, que provocó una concentración y sobreoferta”.

De acuerdo con el gerente general de Hortifrut Chile, el clima sin duda fue un factor determinante. “El fenómeno de El Niño provocó atrasos de dos semanas en la entrada a cosecha junto a una menor concentración de fruta y finalmente rendimientos por hectárea inferiores a los estimados. Por otro lado, la ausencia de temperaturas máximas extremas nos favoreció en la velocidad de madurez de la fruta, que sumado a la buena disponibilidad de mano de obra, nos permitió cosechar una fruta de mejor calidad para nuestros clientes”.

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